4 jun. 2007

Robbie Williams

Robbie Williams

A simple vista, Robbie Williams parece un tipo extravagante: en el ampliamente censurado videoclip de su reciente éxito Rock DJ, se arranca la piel y los músculos (virtualmente, claro) en medio de una pista de baile para impresionar a las chicas más sexys. Tiene fama de ser un tipo alocado y de tener un gran ego: en la portada del álbum “Sing when you are winning”, aparece multiplicado en diversos jugadores de fútbol que le están levantando en brazos. Pero escuchando con atención sus canciones, que suenan tan bien, con un ritmo peculiar como él mismo, llegamos a ver un lado suave.
Cuando era un teenager, como era un mal estudiante se fue a hacer cástings, cosa que a su padre, que era humorista, no le desagradaba del todo. Tuvo suerte y lo cogieron para una “banda de chicos”. En los años noventa estuvo triunfando con la boyband Take That, vendiendo en Gran Bretaña más discos que los Beatles y conquistando el corazón de las adolescentes. Pero pasados cinco años se marchó, después de que los periódicos hubiesen aireado muchas de sus juergas, y tras una pelea (claro) con el cantante, Gary Barlow. Era éste quien parecía destinado a triunfar en solitario. En cambio, el que mejor sobreviviría a la versión europea de los New Kids on the Block iba a ser Robbie, eso sí, tras seis meses de peleas legales con su anterior grupo y una temporada en una clínica desintoxicándose de las drogas.
Su primer paso en solitario fue el álbum “Life Thru a Lens” (1997), disco multiplatino igual que el siguiente, “I’ve Been Expecting You”, donde aparece uno de sus mayores bombazos, Millenium, una canción que suena a película de James Bond. De hecho, Williams ha dicho a la productora de los films de 007 que le gustaría reemplazar a Pierce Brosman. De momento, sólo ha conseguido grabar un videoclip recreando el ambiente glamuroso del superagente secreto.
En 1998 gana tres trofeos de los prestigiosos premios Brit Awards: Mejor Artista Masculino, Mejor Single (Angels) y Mejor Videoclip (Millenium). El año siguiente intenta conquistar el difícil mercado estadounidense haciendo un recopilatorio de sus mejores temas.
Su trayectoria personal y su carácter arrogante y descarado dan a entender que a Robbie Williams le queda mucho jugo por exprimir. Además ha sabido hacer que cada uno de sus movimientos sea extensamente cubierto por los medios de comunicación, como su ruptura con Nicole Appleton, cantante del grupo de chicas All Saints, y el posterior desafío con Liam Gallagher, cantante de Oasis, y padre del hijo de su ex.
Sus letras tienen sentido y hablan de muchas más cosas que del amor (Heaven From Here), habiendo entrado en el delicado terreno de la religión (Jesus in a Camper Van), o el de la violencia (Karma Killer), que va tan a menudo asociado a la música actual, al igual que el consumo de drogas, que Williams nunca ha escondido. Aunque ahora afirma que las toma con moderación. Otra señal de que Robert Peter Williams, que se autodefine como actor y hombre del espectáculo, está intentando madurar-

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